
Acaba de dejarnos Ángel González: un hombre, un nombre, nada más y nada menos. Pero también un poeta, el poeta de la segunda mitad del siglo XX. Por suerte su obra, con la que muchos crecimos, nos acompañó y lo seguirá haciendo in aeternum.
De El País.Com (martes 15/01/08):
“Como el propio Ángel González se encargó de aclarar, su poesía responde a que fue “larga y prematuramente adiestrado en el ejercicio de la paciencia y en la cuidadosa restauración de ilusiones sistemáticamente pisoteadas”. El comienzo de la Guerra Civil le sorprendió en Asturias. Tras la ruptura del cerco de Oviedo, su hermano decide marcharse a León, donde fue detenido y fusilado por los falangistas. El otro hermano del joven Ángel se exilió y su hermana se quedó sin trabajo.
En 1955 presenta su primer libro, Áspero mundo, al Premio Adonais y recibe un accésit. Después le seguirían poemarios fundamentales como Sin esperanza, con convencimiento (1961); Grado elemental (1961), Tratado de urbanismo (1967), Breves acotaciones para una biografía (1971), Prosemas o menos (1983), Deixis de un fantasma (1992) y su último libro, Otoño y otras luces (2001).”
DE OTRO MODO
Cuando escribo mi nombre,
lo siento cada día más extraño.
¿Quién será ése?
me pregunto.
Y no sé qué pensar.
Ángel.
Qué raro.
De Deixis in fantasmas (1992).
CUMPLEAÑOS
Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
De Áspero mundo (1956).
En medio
de la cruel retirada de las cosas
precipitándose en desorden hacia
la nada y la ceniza,
mi corazón naufraga en la zozobra
del destino del mundo que lo cerca.
¿Adónde va ese viento y esa luz,
el grito
de la roja amapola inesperada,
el canto de las grises
gaviotas de los puertos?
¿Y qué ejército es ese que me lleva
envuelto en su derrota y en su huida
-fatigado rehén, yo, prisionero
sin número y sin nombre, maniatado
entre escuadras de gritos fugitivos-
hacia la sombra donde van las luces,
hacia el silencio donde la voz muere.
De Sin esperanza, con convencimiento (1961)
Más información sobre su vida y su obra en http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/AGonzalez/