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Finalmente, tuvimos el encuentro el pasado lunes 30 de marzo con la escritora Cristina Cerrada. La cita tuvo lugar en el Salón de los Espejos del Teatro Carolina Coronado.

El mago de las palabras, de los colores del arco iris sobre los cantos de los ríos, de las tenues nubes sobre cielos soñados en amaneceres, la poesía de Juan Carlos Mestre es un canto de esperanza y un rayo de luz sobre las mediocridades. La otra noche, en el Salón de los Espejos del Teatro Carolina Coronado, como un César triunfante, llegó, vio y convenció, y mucho. La verdad de su poesía es un amanecer en la oscuridad.

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Como lo definió en su presentación otro magnífico poeta, Elías Moro, Mestre es un ornitólogo que tiene la cabeza poblada de pájaros, como Whitman tenía la barba llena de mariposas: cuclillos, petirrojos, gorriones, cárabos, alondras, estorninos, cisnes, faisanes, oropéndolas, la delicadeza de haiku de los colibríes…A Mestre le asoman estrellas por la cabeza, palomas del costado, centauros de entre las manos; y peces y bicicletas y sombreros que amanecen a través de constelaciones y susurros, vuelan por el camino de la nieve y las calles de las aldeas, galopan en la sed y la alegría, se hacen música en su vuelo.

En fin, una noche para no olvidar, donde el poeta de Antífona del otoño sobre el Valle del Bierzo conmovió por su poesía y por la hondura sincera de su palabra, que resonó mágica entre la música que acompañó el acto y la bondad de sus claridades. Puedes ver más fotos aquí.

Para muestra, nos regaló este poema emocionado que habla de su abuelo Leonardo Mestre.

RETRATO DE FAMILIA

Ciego de Ávila, provincia de Camagüey, isla de Cuba. Mi abuelo tocaba el clarinete y tenía un cinturón con hebilla de oro.
Esto sucede en 1920, delante de una tela pintada con y pájaros que habrían de ser multicolores.
En una calle de La Habana, recién llegado de Vigo, Leonardo Mestre le compró a su novia una peineta de carey.
Están los dos, él lánguido de ojos y con un traje de lino. Ella, bajo la luz de los trópicos, es bella y me mira.
Han conocido el ancho cielo y los grandes peces de los mares. Su juventud es dichosa como la aventura que acaban de descubrir.
Entonces se han colocado para la fotografía y con ella, como el que es alegre y vencido por el amor, entran en el hermoso sueño de la vida.
Ya nada pudo separarlos, sólo ellos saben porqué fue aquel el instante preciso del milagro.
Yo podría continuar esta historia pero no sé si en 1920 había chevroles en Cuba.

Juan Carlos Mestre

Hoy martes 1 de abril, nos visitará el escritor Juan Carlos Mestre, dentro nuestro ciclo de autores. La cita será en el Salón de los Espejos del Teatro Carolina Coronado de Almendralejo a las 8:30. La presentación será realizada por el escritor de Mérida Elías Moro.

NOTA BIO-BIBLIOGRÁFICA
Juan Carlos Mestre, poeta y artista visual, nació en Villafranca del Bierzo (León) en 1957. Cursó estudios de Ciencias de la Información en Barcelona.

En 1982 publicó su primer libro, Siete poemas escritos junto a la lluvia, al que seguirán, La visita de Safo (1983) y Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (“Premio Adonáis”, 1985). Vivió algunos años en Chile, donde publicó Las páginas del fuego en 1987. De vuelta a España, publica El arca de los dones (1992), Los cuadernos del paraíso (1992), La poesía ha caído en desgracia, “Premio Jaime Gil de Biedma” en 1992 y La mujer abstracta (1996). Fue becario de la Academia de España en Roma, donde escribió La tumba de Keats, “Premio Jaén de Poesía”, en 1999.

Ha realizado las antologías sobre la obra poética de Rafael Pérez Estrada y Rosamel del Valle y la edición comentada de la novela de Enrique Gil y Carrasco, El señor de Bembibre (2004); también, es autor de El universo está en la noche (2006), libro sobre la tradición oral de los indígenas mesoamericanos .

Como artista visual ha realizado exposiciones individuales de su obra plástica en España, Europa, América Latina y EE.U. y editado numerosos libros de artista en colaboración con otros creadores, músicos y poetas como Piedra de Alma, Crónica de amor de una muchacha albina, Emboscados, Bestiario apócrifo, (2000), Enea y los gatos, con Javier Fernández de Molina (2002), El Adepto, (2005), Arde la oscuridad, (2007) y Los sepulcros de Cronos (2007).y el Cuaderno de Roma (2005), versión gráfica de La tumba de Keats. En 1992 se le concede una Mención de Honor en el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía Nacional y otra en la VII Bienal Internacional de Grabado de Orense en el 2002.

Su obra más reciente es una antología de su poesía entre 1982 y 2007, Las estrellas para quien las trabaja (2007).

TEXTOS

 

BERGIDUM

Cierva de oro,
junto a qué ciegas columnas generosas
os ha mirado la desolación triste del tiempo,
qué otra eternidad bajo la tierra os ha rozado
luz de la nieve,
agua o hierba conocerán tus ojos
si desde el abismo hacia lo alto una noche brillaran
y confundidos por la luz entrara en ellos
la fiebre o el gusano del otoño.
Sobre el ara de un dios hundidos en el barro
hemos ofrecido el corazón a los sarmientos,
oh roja intemperie, ebriedad en llamas,
quién derramará la roja lengua del vino sobre el mármol,
piedra antigua que labra lentamente el desconsuelo.
Aquí, en algún instante de este largo dolor
las muchachas que dormían bajo las estrellas
fueron lastimadas por el hermoso hielo de la muerte.
Yo no sé qué rosas de acero crecen bajo el rayo de la noche,
yo no sé qué posesión ni qué caballos,
esta ruina es generosa como el suave copo de las blancas ovejas,
esta ruina y su órbita y los ojos abiertos de la nieve.
Este es el árbol,
el tallo de marfil de mis antepasados,
la dignidad que silba desde el cielo.

Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (1986)

 

LIBÉLULA

Yo tenía una libélula en el corazón como otros tienen una patria
a la que adulan con la semilla de los ojos. Verdaderamente
las especies de la verdad son cosas difíciles de creer,
extraños seres petrificados en la ternura como benignos nódulos
en la perfección de los huesos. En aquel tiempo
yo tenía el sueño de una libélula entre los juncos del corazón.
Cansadas como paraguas cerrados recogía las maderas auditivas
de un mar inexistente y con ellas construía algo parecido a una casa.
En aquellos días algo parecido a una casa eran las conversaciones,
palabras relacionadas con la pestaña premonitoria, gatos en los cerezos.
Yo desconocía los vínculos y toda oscuridad era para mí un obsequio,
un rumor de la eternidad que se prestaba como cuerpo desnudo a mi mano.
No era la boca del amor la que respiraba ese óxido, sino la imaginación
del amor como un sastre con pantalones verdes el día de la felicidad.
Verdaderamente las especies de la verdad son cosas difíciles de creer,
la ilusión del hombre es una luz que llega desde lo desconocido
mas no es él el dueño de esa invención sino el ruido de un rumor prestado,
la cámara del que guarda su placer en ella.
Yo tenía la costura de una libélula en el corazón
pero las hojas cerebrales hacían crecer mis manos hacia dentro
en busca de una palanca con la que desalojar la piedra del miedo.
Sin esfuerzo comencé a llorar al revés, a confundir los sentidos
que guían la gota gramática hacia una lengua extranjera.
Antes que me tomaran por un extraño ya que yo no era el dueño de esa invención
me alejé del optimismo de ser entendido por más de dos
y comencé a oír mis propias palabras como martillazos retumbando en un espacio vacío.
Era como si el tiempo hubiera dejado de durar,
era como si todas las obras imaginadas por un ciego se derritiesen al tacto,
como si la langosta hubiera descendido sobre los campos del espíritu.
Yo solo tenía una libélula en el corazón como otros son hermanos del vértigo
y llevan la aorta de las constelaciones acogida en sus sienes.
Está bien, las especies de la verdad son cosas difíciles de creer,
es probable que la invisibilidad y estos hechos
solo guarden relación con una libélula.

Poemas inéditos

PARA SABER MÁS

Página personal de Juan Carlos Mestre
A media voz

Eldígoras

Cristina Cerrada

Se acerca la fecha en que tendremos Cristina Cerrada entre nosotros, concretamente disertará sobre su obra y leerá sus textos el martes 19 de febrero a las 8:30 en el Salón Noble de los Espejos del Teatro Carolina Coronado. La presentación estará a cargo de la profesora y escritora Beatriz Osés.

NOTA BIO-BIBLIOGRÁFICA
Cristina Cerrada, nacida en Madrid, en 1970, es licenciada en Sociología. Ha sido incluida en diversas compilaciones, entre las que destacan Todo un placer. Antología de relatos eróticos femeninos (2005) realizada por Elena Medel y publicada por la Editorial Berenice, Antología de cuentistas madrileñas (2006) compilada por Isabel Díez Ménguez y publicada por Ediciones La Librería, y Contar las olas. Trece cuentos para bañistas (2006) publicada por la editorial Lengua de Trapo.
Entre otros, ha recibido el premio NH de relato 2002, el IV premio Casa de América de Narrativa (2003) por su libro de cuentos Noctámbulos, el II premio Cajamadrid de Narrativa (2004) y el X premio Ateneo Joven de Sevilla (2005) por su novela Calor de Hogar S.A.
Es autora de los libros de relatos Noctámbulos (2003) y Compañía (2004) y de las novelas Calor de Hogar S.A. (2005) y Alianzas Duraderas (2007).
Actualmente ejerce como coordinadora de varios cursos de narrativa corta y novela en los talleres de escritura creativa Fuentetaja. Colabora en diversos medios de la prensa nacional como la revista digital Literaturas.com, el magazine Calle20, o la revista cultural Ateneaglam.
TEXTOS
Los habían separado. El marido, un mexicano furibun­do y cobarde que cojeaba de una pierna, estaba en la otra sala con Max. En tiempos había sido el chulo de una doce­na de putas. Ahora era de la timba del muerto, Eliades Balboa, un rufián de poca monta con quien probablemen­te ella andaba liada. La mujer se llamaba Ofelia y asegu­raba que lo había matado. Estaban en el parque de atrac­ciones de Bahía cuando, cerca del estanque, unos chiquillos empezaron a gritar. El marido había tratado de huir, pero un coche patrulla lo pescó a un centenar de metros tratan­do de pasar inadvertido. Cuando los otros agentes llegaron al embarcadero hallaron a la mujer de rodillas, junto al tipo aún vivo. Tenía en la cara dos cuchilladas, y en el ab­domen otra más. Medio palmo del cuchillo estaba aún dentro. Eso era lo que decía el informe.
Cristina Cerrada, Cuchilladas, Noctámbulos, (2003)

Cuando Diana se hubo ido estuve durante un tiempo dándole vueltas a la idea de la muerte. Tenía la impresión de que no iba a poder sobrevivir. Hasta me tragué un tubo de tranquilizantes cuando ella me dejó, pero me puse tan nervioso que los vomité.Fue una locura. Llevaba un par de días solo en casa, sin noticias suyas. Me dolían la cabeza y los dientes, como si fuera a volverme loco, y no dejaba de vomitar. Estaba asustado. Me atormentaba la idea de no saber dónde localizar a Diana en caso de tener que comunicarle algo importante. Qué estupidez. Ahora que me había dejado, ¿qué podía tener que comunicarle? ¿Que habían llamado de la consulta del dentista para cambiar su cita del próximo mes? ¿Que había muebles rebajados en los almacenes Delorian´s? ¿Que no sabía usar el microondas? ¿O quizás que volvían a emitir su serie favorita por televisión?

Cristina Cerrada, Calor de Hogar, S.A. (2005)

PARA SABER MÁS

Página personal de la escritora

Taller de escritura creativa

Adiós, Ángel

Ángel González

Acaba de dejarnos Ángel González: un hombre, un nombre, nada más y nada menos. Pero también un poeta, el poeta de la segunda mitad del siglo XX. Por suerte su obra, con la que muchos crecimos, nos acompañó y lo seguirá haciendo in aeternum.

De El País.Com (martes 15/01/08):

“Como el propio Ángel González se encargó de aclarar, su poesía responde a que fue “larga y prematuramente adiestrado en el ejercicio de la paciencia y en la cuidadosa restauración de ilusiones sistemáticamente pisoteadas”. El comienzo de la Guerra Civil le sorprendió en Asturias. Tras la ruptura del cerco de Oviedo, su hermano decide marcharse a León, donde fue detenido y fusilado por los falangistas. El otro hermano del joven Ángel se exilió y su hermana se quedó sin trabajo.

En 1955 presenta su primer libro, Áspero mundo, al Premio Adonais y recibe un accésit. Después le seguirían poemarios fundamentales como Sin esperanza, con convencimiento (1961); Grado elemental (1961), Tratado de urbanismo (1967), Breves acotaciones para una biografía (1971), Prosemas o menos (1983), Deixis de un fantasma (1992) y su último libro, Otoño y otras luces (2001).”

DE OTRO MODO

Cuando escribo mi nombre,

lo siento cada día más extraño.

¿Quién será ése?

me pregunto.

Y no sé qué pensar.

Ángel.

Qué raro.

De Deixis in fantasmas (1992).

CUMPLEAÑOS

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.

De Áspero mundo (1956).

En medio
de la cruel retirada de las cosas
precipitándose en desorden hacia
la nada y la ceniza,
mi corazón naufraga en la zozobra
del destino del mundo que lo cerca.
¿Adónde va ese viento y esa luz,
el grito
de la roja amapola inesperada,
el canto de las grises
gaviotas de los puertos?

¿Y qué ejército es ese que me lleva
envuelto en su derrota y en su huida
-fatigado rehén, yo, prisionero
sin número y sin nombre, maniatado
entre escuadras de gritos fugitivos-
hacia la sombra donde van las luces,
hacia el silencio donde la voz muere.

De Sin esperanza, con convencimiento (1961)

Más información sobre su vida y su obra en http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/AGonzalez/

Salón de los Espejos

En este curso académico, todas las charlas con los escritores invitados al Aula Literaria Carolina Coronado tendrán lugar en el “Salón Noble de los Espejos” del Teatro Carolina Coronado de Almendralejo. Queremos que este espacio, que ya fue utilizado por el Aula en alguna otra ocasión, se convierta en el lugar de referencia de nuestros encuentros con la literatura. El lugar invita a la lectura, si tenemos en cuenta que entre sus frescos, obras del pintor Adelardo Covarsí, tenemos un retrato de la escritora romántica y almendralejense Carolina Coronado, que da nombre al Teatro y a nuestra Aula Literaria.
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El Teatro Carolina Coronado fue construido en el año 1916, época de la que conserva su aspecto modernista y las pinturas de Covarsí. El 5 de septiembre de 1995 fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento. En 2003, y tras una delicada restauración, recupera el aspecto original que había perdido por su adecuación en los años 70 como sala de cine.

Desde aquí, agradecemos a la Concejalía de Cultura y a la Biblioteca Municipal Marcos Suárez Murillo del Ayuntamiento de Almendralejo por su amabilidad y disponibilidad en el uso del Salón.

 

El jueves pasado, 13 de diciembre, pudimos disfrutar de la compañía de la poetisa Aurora Luque en el Salón de los Espejos del Teatro Carolina Coronado de Almendralejo.

Aurora comentó diversos puntos de su obra y leyó algunos de sus poemas. De su intervención destacamos los comentarios que refirió a sus preocupaciones literarias, como el valor de la literatura como proyecto de vida, estableciendo un sutil equilibrio entre mito y realidad; su labor de traductora, entendida como re-escritura activa y últimamente dedicada a la obra de la francesa Renée Vivien, de la que destacó su inconformismo vital; y las referencias que dedicó a la escritora almendralejense Carolina Coronado, de la que dijo interesarle muy especialmente las reflexiones que la poeta romántica establece entre vida y poesía.

Al día siguiente fue recibida por el IES “Carolina Coronado” cuyo presentación corrió a cargo de los propios alumnos, recital de poesía incluido.