Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘10 Juan Carlos Mestre’ Category

El mago de las palabras, de los colores del arco iris sobre los cantos de los ríos, de las tenues nubes sobre cielos soñados en amaneceres, la poesía de Juan Carlos Mestre es un canto de esperanza y un rayo de luz sobre las mediocridades. La otra noche, en el Salón de los Espejos del Teatro Carolina Coronado, como un César triunfante, llegó, vio y convenció, y mucho. La verdad de su poesía es un amanecer en la oscuridad.

https://i0.wp.com/www.mec.gub.uy/munhina/images/Aves/LaminaPajaros1.jpg

Como lo definió en su presentación otro magnífico poeta, Elías Moro, Mestre es un ornitólogo que tiene la cabeza poblada de pájaros, como Whitman tenía la barba llena de mariposas: cuclillos, petirrojos, gorriones, cárabos, alondras, estorninos, cisnes, faisanes, oropéndolas, la delicadeza de haiku de los colibríes…A Mestre le asoman estrellas por la cabeza, palomas del costado, centauros de entre las manos; y peces y bicicletas y sombreros que amanecen a través de constelaciones y susurros, vuelan por el camino de la nieve y las calles de las aldeas, galopan en la sed y la alegría, se hacen música en su vuelo.

En fin, una noche para no olvidar, donde el poeta de Antífona del otoño sobre el Valle del Bierzo conmovió por su poesía y por la hondura sincera de su palabra, que resonó mágica entre la música que acompañó el acto y la bondad de sus claridades. Puedes ver más fotos aquí.

Para muestra, nos regaló este poema emocionado que habla de su abuelo Leonardo Mestre.

RETRATO DE FAMILIA

Ciego de Ávila, provincia de Camagüey, isla de Cuba. Mi abuelo tocaba el clarinete y tenía un cinturón con hebilla de oro.
Esto sucede en 1920, delante de una tela pintada con y pájaros que habrían de ser multicolores.
En una calle de La Habana, recién llegado de Vigo, Leonardo Mestre le compró a su novia una peineta de carey.
Están los dos, él lánguido de ojos y con un traje de lino. Ella, bajo la luz de los trópicos, es bella y me mira.
Han conocido el ancho cielo y los grandes peces de los mares. Su juventud es dichosa como la aventura que acaban de descubrir.
Entonces se han colocado para la fotografía y con ella, como el que es alegre y vencido por el amor, entran en el hermoso sueño de la vida.
Ya nada pudo separarlos, sólo ellos saben porqué fue aquel el instante preciso del milagro.
Yo podría continuar esta historia pero no sé si en 1920 había chevroles en Cuba.

Anuncios

Read Full Post »

Hoy martes 1 de abril, nos visitará el escritor Juan Carlos Mestre, dentro nuestro ciclo de autores. La cita será en el Salón de los Espejos del Teatro Carolina Coronado de Almendralejo a las 8:30. La presentación será realizada por el escritor de Mérida Elías Moro.

NOTA BIO-BIBLIOGRÁFICA
Juan Carlos Mestre, poeta y artista visual, nació en Villafranca del Bierzo (León) en 1957. Cursó estudios de Ciencias de la Información en Barcelona.

En 1982 publicó su primer libro, Siete poemas escritos junto a la lluvia, al que seguirán, La visita de Safo (1983) y Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (“Premio Adonáis”, 1985). Vivió algunos años en Chile, donde publicó Las páginas del fuego en 1987. De vuelta a España, publica El arca de los dones (1992), Los cuadernos del paraíso (1992), La poesía ha caído en desgracia, “Premio Jaime Gil de Biedma” en 1992 y La mujer abstracta (1996). Fue becario de la Academia de España en Roma, donde escribió La tumba de Keats, “Premio Jaén de Poesía”, en 1999.

Ha realizado las antologías sobre la obra poética de Rafael Pérez Estrada y Rosamel del Valle y la edición comentada de la novela de Enrique Gil y Carrasco, El señor de Bembibre (2004); también, es autor de El universo está en la noche (2006), libro sobre la tradición oral de los indígenas mesoamericanos .

Como artista visual ha realizado exposiciones individuales de su obra plástica en España, Europa, América Latina y EE.U. y editado numerosos libros de artista en colaboración con otros creadores, músicos y poetas como Piedra de Alma, Crónica de amor de una muchacha albina, Emboscados, Bestiario apócrifo, (2000), Enea y los gatos, con Javier Fernández de Molina (2002), El Adepto, (2005), Arde la oscuridad, (2007) y Los sepulcros de Cronos (2007).y el Cuaderno de Roma (2005), versión gráfica de La tumba de Keats. En 1992 se le concede una Mención de Honor en el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía Nacional y otra en la VII Bienal Internacional de Grabado de Orense en el 2002.

Su obra más reciente es una antología de su poesía entre 1982 y 2007, Las estrellas para quien las trabaja (2007).

TEXTOS

 

BERGIDUM

Cierva de oro,
junto a qué ciegas columnas generosas
os ha mirado la desolación triste del tiempo,
qué otra eternidad bajo la tierra os ha rozado
luz de la nieve,
agua o hierba conocerán tus ojos
si desde el abismo hacia lo alto una noche brillaran
y confundidos por la luz entrara en ellos
la fiebre o el gusano del otoño.
Sobre el ara de un dios hundidos en el barro
hemos ofrecido el corazón a los sarmientos,
oh roja intemperie, ebriedad en llamas,
quién derramará la roja lengua del vino sobre el mármol,
piedra antigua que labra lentamente el desconsuelo.
Aquí, en algún instante de este largo dolor
las muchachas que dormían bajo las estrellas
fueron lastimadas por el hermoso hielo de la muerte.
Yo no sé qué rosas de acero crecen bajo el rayo de la noche,
yo no sé qué posesión ni qué caballos,
esta ruina es generosa como el suave copo de las blancas ovejas,
esta ruina y su órbita y los ojos abiertos de la nieve.
Este es el árbol,
el tallo de marfil de mis antepasados,
la dignidad que silba desde el cielo.

Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (1986)

 

LIBÉLULA

Yo tenía una libélula en el corazón como otros tienen una patria
a la que adulan con la semilla de los ojos. Verdaderamente
las especies de la verdad son cosas difíciles de creer,
extraños seres petrificados en la ternura como benignos nódulos
en la perfección de los huesos. En aquel tiempo
yo tenía el sueño de una libélula entre los juncos del corazón.
Cansadas como paraguas cerrados recogía las maderas auditivas
de un mar inexistente y con ellas construía algo parecido a una casa.
En aquellos días algo parecido a una casa eran las conversaciones,
palabras relacionadas con la pestaña premonitoria, gatos en los cerezos.
Yo desconocía los vínculos y toda oscuridad era para mí un obsequio,
un rumor de la eternidad que se prestaba como cuerpo desnudo a mi mano.
No era la boca del amor la que respiraba ese óxido, sino la imaginación
del amor como un sastre con pantalones verdes el día de la felicidad.
Verdaderamente las especies de la verdad son cosas difíciles de creer,
la ilusión del hombre es una luz que llega desde lo desconocido
mas no es él el dueño de esa invención sino el ruido de un rumor prestado,
la cámara del que guarda su placer en ella.
Yo tenía la costura de una libélula en el corazón
pero las hojas cerebrales hacían crecer mis manos hacia dentro
en busca de una palanca con la que desalojar la piedra del miedo.
Sin esfuerzo comencé a llorar al revés, a confundir los sentidos
que guían la gota gramática hacia una lengua extranjera.
Antes que me tomaran por un extraño ya que yo no era el dueño de esa invención
me alejé del optimismo de ser entendido por más de dos
y comencé a oír mis propias palabras como martillazos retumbando en un espacio vacío.
Era como si el tiempo hubiera dejado de durar,
era como si todas las obras imaginadas por un ciego se derritiesen al tacto,
como si la langosta hubiera descendido sobre los campos del espíritu.
Yo solo tenía una libélula en el corazón como otros son hermanos del vértigo
y llevan la aorta de las constelaciones acogida en sus sienes.
Está bien, las especies de la verdad son cosas difíciles de creer,
es probable que la invisibilidad y estos hechos
solo guarden relación con una libélula.

Poemas inéditos

PARA SABER MÁS

Página personal de Juan Carlos Mestre
A media voz

Eldígoras

Read Full Post »